Dalt Vila, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1999
Coronando la ciudad de Eivissa, las murallas de Dalt Vila esconden siglos de historia entre baluartes, callejuelas y pequeñas plazas.
Recorrerlas durante vuestras vacaciones en familia en Ibiza es una oportunidad fantástica para descubrir el pasado de la isla mientras disfrutáis de unas vistas privilegiadas del Mediterráneo.
¿Preparados para subir hasta lo más alto?
Un poquito de historia de Dalt Vila y sus murallas
Eivissa contó con sistemas defensivos desde la Antigüedad, pero las imponentes murallas que contemplamos actualmente fueron construidas durante el Renacimiento. En el siglo XVI, ante los continuos ataques de la armada turca y los corsarios, la Monarquía Hispánica impulsó una nueva fortificación diseñada inicialmente por el ingeniero italiano Giovanni Battista Calvi.
El resultado fue un enorme recinto defensivo que rodea el Puig de Vila, ocupa unas diez hectáreas y posee aproximadamente 1.800 metros de perímetro. Sus siete baluartes fueron cuidadosamente diseñados para facilitar la defensa de la ciudad desde diferentes ángulos.
Siglos después, aquellas murallas dejaron atrás su función militar para convertirse en uno de los grandes símbolos de Ibiza. En 1999, la UNESCO declaró “Ibiza, Biodiversidad y Cultura” Patrimonio Mundial, un reconocimiento que engloba diferentes bienes culturales y naturales de la isla.
Hoy podéis atravesar esas mismas murallas y convertir el paseo por Dalt Vila en una de las actividades en familia más interesantes de vuestra visita.
Del Portal de ses Taules a lo más alto de Dalt Vila

Aunque el recinto cuenta con cinco accesos, el más monumental es el Portal de ses Taules, situado frente al barrio de La Marina. Cruzarlo es probablemente la mejor manera de comenzar vuestra aventura.
Tras ascender por la rampa y pasar entre las dos estatuas romanas —réplicas de los originales conservados en el Museu Arqueològic— llegaréis al antiguo patio de armas, conocido como el Rastrillo.
A partir de aquí, lo mejor es dejarse llevar por las calles de Dalt Vila. Casas encaladas, escaleras, arcos, pequeños rincones y miradores van apareciendo durante la subida hasta alcanzar la Plaça de la Catedral, uno de los puntos más elevados del recinto.
Allí encontraréis la Catedral de Santa María, además de unas fantásticas vistas sobre el puerto y diferentes zonas de la ciudad.
Si vais a viajar con niños, podéis transformar la subida en un juego: buscar escudos, puertas antiguas, garitas de vigilancia o intentar descubrir cuántos barcos sois capaces de contar desde los miradores.
Siete baluartes para contemplar Ibiza desde las alturas

Otra forma estupenda de descubrir Dalt Vila es seguir parte del perímetro de sus murallas. La fortificación cuenta con siete baluartes, desde los que obtendréis perspectivas muy diferentes de la ciudad y sus alrededores.
El Baluard de Santa Llúcia, situado sobre el barrio de sa Penya, es uno de los más amplios y alberga un antiguo polvorín del siglo XVIII. Desde allí podéis continuar hacia el Baluard de Sant Joan, donde se encuentra el Museu d'Art Contemporani d'Eivissa (MACE).
El recorrido continúa hacia el Baluard de Sant Pere, también conocido como des Portal Nou, cuyo interior permite conocer cómo se construyeron las murallas. Más arriba encontraréis el Baluard de Sant Jaume, dedicado a explicar las armas y técnicas empleadas para defender la fortaleza. La documentación turística de la ciudad destaca precisamente los baluartes de Sant Pere y Sant Jaume como espacios desde los que acercarse a estos dos aspectos de la historia de Dalt Vila.
Sant Jordi, Sant Bernat y Santa Tecla completan este enorme sistema defensivo.
No hace falta recorrerlos todos de una vez: con niños, podéis adaptar el paseo a su edad y deteneros en aquellos rincones que más despierten su curiosidad.
Museos para seguir descubriendo Dalt Vila
Entre paseo y paseo también encontraréis varios espacios culturales con los que completar la visita.
El Centro de Interpretación Madina Yabisa está dedicado al periodo musulmán de la ciudad y ayuda a comprender cómo era la antigua Madina Yabisa. Por su parte, el Museu Puget alberga 130 obras de Narcís Puget Riquer y Narcís Puget Viñas.
Otro imprescindible es el Museu d'Art Contemporani d'Eivissa (MACE), ubicado junto al Baluard de Sant Joan. Su colección permite añadir un poco de arte a vuestra jornada histórica y el museo ha desarrollado iniciativas específicamente dirigidas a las familias.
En la Plaça de la Catedral también se encuentra el Museo Diocesano, con obras pictóricas y objetos religiosos vinculados a la historia de la Iglesia en Ibiza.
Así podéis adaptar la jornada a los intereses de los pequeños: historia, arquitectura, pintura, antiguas fortificaciones... ¡hay mucho donde elegir!
Dalt Vila también es escenario de grandes eventos

Sus murallas no son únicamente un monumento que contemplar. A lo largo del año, Dalt Vila se transforma en escenario de diferentes actividades culturales que llenan sus baluartes, calles y plazas de música, arte y tradición.
El Baluard de Santa Llúcia, por ejemplo, ha acogido eventos como Eivissa Jazz, convirtiendo este enorme espacio abierto sobre el Mediterráneo en escenario de conciertos.
Dalt Vila también participa en celebraciones vinculadas a su patrimonio, como la Noche del Patrimonio, una iniciativa compartida con otras Ciudades Patrimonio de la Humanidad de España, y sus diferentes espacios han acogido propuestas artísticas del festival Territori.
Y hay una cita que transforma especialmente el casco histórico: Eivissa Medieval. Durante varios días, sus calles recuperan el ambiente de otros tiempos con puestos, espectáculos, personajes y actividades, convirtiéndose en un plan especialmente divertido para quienes buscan qué hacer con niños en Ibiza.
Consejos para visitar Dalt Vila con niños

Dalt Vila es un lugar para descubrir sin prisas. Sus pendientes, escaleras y calles empedradas forman parte de su encanto, así que llevad calzado cómodo y plantead el recorrido como un paseo con diferentes paradas.
Podéis comenzar atravesando el Portal de ses Taules, recorrer algunas de sus calles, visitar uno de sus museos y continuar poco a poco hasta la zona de la Catedral. Los baluartes y miradores os darán la excusa perfecta para deteneros de vez en cuando y contemplar las vistas.
Además, antes de vuestra visita podéis consultar la programación cultural de la ciudad. Dalt Vila acoge actividades y eventos a lo largo del año, así que quizá tengáis la suerte de encontrar una propuesta especial durante vuestra estancia.
Historia, cultura y unas vistas increíbles se unen así en uno de los grandes imprescindibles del turismo familiar en Ibiza. Porque recorrer Dalt Vila con los pequeños no consiste únicamente en enseñarles un monumento: es invitarles a imaginar todo lo que ha ocurrido entre esas murallas durante siglos.
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